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Poemas y Sonetos

Cantos Ilusos

Anoche estuve alegre y besaba a los desconocidos

abrazaba a la gente que pedía limosnas

diciéndoles: “¿No están mejor ahora? Los reconozco

en sus pieles sucias y sus vidas deshechas

yo, el inútil, el pornógrafo

me detengo a abrazarlos, y soy mejor que aquél que pregunta 

‘¿qué les pasa?’ y piensa en ayudarlos

y luego se va, y en la cena 

son sólo su anécdota del día…”

Me respondían: “Te conocemos

éramos todos uno y jugábamos en el jardín

y alguien poderoso torcía la cabeza para no vigilarnos.

Has crecido, Tonio, desde entonces. 

Eras buen mozo y prometías cosas

y te gustaba jugar a ser valiente.

Has vuelto a casa, aquí, entre los perros, 

porque ésta es tu casa, Tonio, el ningún lugar

¡Cómo nos alegramos todos!

Vayan muchachos, a juntar latas

y beberemos alcohol de las limosnas.

Ha vuelto nuestro hermano y es el mismo

que escupía palabras en el viento.

¿No les parece feliz y vigoroso?

¿No es él, acaso, sólo que más grande

y su pelo castaño aún no encanecido?”

“Soy yo”, respondí “y si no lo creen

pueden probarme, haciéndome preguntas

sobre aquella niña que pedía en el subterráneo

sólo yo sabía su nombre y muchas veces

usó una pulsera que le di…”

Todos se rieron y uno

señaló a una prostituta treintañera y dijo

-riéndose lo dijo-

“¡La pulsera!

La vendió hace tiempo para comprar pastillas 

pero aún es agradable los días lunes.”

“Vaya”, dije yo, “¿sólo yo no he cambiado?”

“Has cambiado” -dijo el otro- “sólo que…

has cambiado demasiado y por eso

te cuesta más verlo que a nosotros”.

(…)

Imagen: unioncancun.mx

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Por admin

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