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Jane Austen

¿Qué es un íncipit?

Es una palabra latina que se puede decir en español y se trata de la primera frase de una novela o cualquier otro tipo de escrito.

Por ejemplo los libros del Antiguo Testamento, el título original era un íncipit; el que conocemos como el Génesis tiene un nombre que en hebreo se lee “En el principio” ¿por qué? porque “en el principio” son las primeras palabras del libro:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra…”

Contemporáneamente, desde hace unos siglos para acá, el íncipit lo que trataba es de dar una idea general de lo que iba a ser la obra. Muchas veces lo conseguía de una manera tan contundente que hay íncipits que se volvieron famosos.

La primera frase de Ana Karenina es un ejemplo clásico, las primeras palabras de Moby Dick y otro ejemplo clásico es este: las primeras palabras de Orgullo y Prejuicio y les voy a decir por qué, en un ratito después de leerlas.

“Es reconocida como verdad absoluta aquella que afirma que un hombre soltero dueño de una gran fortuna ha de sentir algún día la necesidad de casarse”.

Orgullo y Prejuicio

La cuestión es que este íncipit particular, no solamente da una idea general de lo que va a ser esta novela, sino que va a dar una idea de lo que van a ser todas las novelas de Jane.

Es decir, es un íncipit de la obra completa, porque eso es una comedia romántica: las chicas quieren casarse, los hombres quieren hacer fortuna y triunfar en la vida, lo que para muchas mujeres puede ser visto como algo conservador, pero también es un tema para charlar largamente.

¿Cómo son las novelas de Jane?

Hay chicas casaderas, siempre. Siempre hay chicas casaderas y siempre hay hombres que se van a interesar más o menos por ellas. La novela va a narrar todos los conflictos que hay en el medio, las cosas que salen bien, las cosas que salen mal, los tipos que son falsos, las mujeres que son volubles, etc. pero al final los tendremos a todos casados felizmente con el mejor hombre y la mejor mujer. Es bueno aclarar que la homosexualidad no existe en las novelas de Jane.

En Emma, ella es la soltera que les arregla los casamientos a todas…

Emma es una manipuladora,  muy jovencita, bonita, de familia acomodada, como solían ser las heroínas de Jane, pero con un deseo irresistible de meter la nariz donde no la llaman, entonces eso la va a terminar traicionando de alguna manera.

Como digo siempre, no adelanto nada porque hay argumentos que se ven venir y que una chica empiece tratando de manejarle la vida a los otros, hace que cualquier persona con dos meñiques de cerebro se de cuenta de lo que le va a terminar pasando a ella.

Pero es una chica muy inteligente, astuta diríamos y tal vez lo único que le falte es un poco de sensibilidad para diferenciar cuándo se debe meter en la vida de los otros porque alguien le pide un consejo o alguna sugerencia y cuando no corresponde. 

Jane era una chica de clase social medianamente acomodada, no tampoco ninguna aristócrata ni mucho menos, pero con tiempo para escribir. Hemos dicho en otros vídeos que en las épocas que relevamos en general aquí, casi siempre tenían que tener un mínimo pasar económico, mínimo. Porque la gran mayoría de la gente (Jane nació en 1775 y murió en 1817 a los 41 años, muy jovencita) en esa época no era como la nuestra, si vos no tenías mínimamente algo donde sostenerte no escribías.

Jane escribía bastante y muy bien. Sus novelas más conocidas probablemente son Orgullo y Prejuicio y Sensatez y Sentimientos, dejando a la manipuladora de Emma que aprenda sus propias lecciones, en las otras también hay chicas que aprenden lecciones y también enfrentan la vida de la manera que pueden.

Jane además, no tuvo una vida especialmente activa en la cuestión amorosa, de hecho tuvo un desengaño de muy jovencita y después permaneció soltera hasta su muerte a los 41 años, lo que en su época no significaba ser soltera sino ser “solterona”.  

Cada cual a lo suyo y cada cual sabrá también cómo se siente internamente más allá de lo que dice. Porque entre lo que una persona dice y lo que una persona piensa a veces hay un abismo, a veces hay una pequeña grieta, pero siempre hay algo, es decir: no existe una persona que diga exactamente lo que piensa, no sería humana; pero una cosa es que la diferencia sea esto, y otra cosa es que la diferencia sea el océano Pacífico. Creo que vivimos épocas (y esto es para otro vídeo) donde la gente teme perder mucho si dice lo que piensa, entonces nadie quiere arriesgar su vida hasta ese punto.

Habíamos hablado de la manipuladora de Emma y en Orgullo y Prejuicio hay todas hermanas casaderas y una destaca Elizabeth, que es muy inteligente y es una gran crítica de la sociedad donde vive.

Eso lo vamos a encontrar también en otras novelas de ella permanentemente, la crítica a la sociedad.

Persuasión empieza con una situación bastante dramática: una chica muy enamorada que es convencida por su principal mentora de que no es el momento de casarse porque el hombre que la pretende no tiene lo necesario para garantizarle una vida acomodada y feliz.

Ella se deja llevar por el consejo y ¿qué pasa? cuando él vuelve a verla mucho tiempo después, él ya es otro hombre con nuevos intereses y su afán de recuperar aquello perdido se va a hacer cuesta arriba.

La cuestión queda en si cabe o no escuchar los consejos que nos dan cuando sentimientos tan fuertes están en juego.

La obra no lo resuelve en realidad, por ahí el amor de nuestra protagonista, que se llama Anne Elliot, el amor por el capitán Frederick Wentworth era un amor real, pero si no se hubieran separado en ese momento que le aconsejaron la separación, él no hubiera hecho su carrera y su vida y no hubiera tenido algo para ofrecer.

Tal vez, hubieran hecho las cosas juntos y estaban juntos desde jovencitos y él hubiera estado mucho mejor o la pareja hubiera estado mucho mejor, o tal vez, él no había madurado lo suficiente y si estaban juntos desde jovencitos la pareja hubiera sido un desastre, se hubiera ido todo al tacho en un par de años, no lo sabemos.

Se llama ucronía, es una pseudociencia que se basa en especular sobre lo que hubiera pasado si no hubiera pasado lo que realmente pasó. Habitualmente la ucronía se adjudica a la Historia con mayúsculas, la historia de las naciones o la historia del mundo, pero bien la podemos aplicar a nuestras historias personales. Cuando nos arrepentimos de algo, entonces nos sirve para mejorar, pero también hay que considerar el infinito juego de variables que tiene la vida y que nosotros no sabemos qué hubiera pasado si hubiéramos agarrado para otro lado.

Jane es brillante, crea personajes muy vívidos y argumentos interesantes, que más allá de mantener siempre el mismo registro, un no puede adivinar hacia dónde van a ir, tienen solidez y verosimilitud.

Faltaría entonces comentar solamente La abadía de Northanger: una chica fanática de la novela gótica, Catherine, que vive imaginándose las cosas diferentes a como son, como hacen todas las personas imaginativas.

Aparte de todo lo que dijimos y que vamos a encontrar chicas y caballeros, hablemos un poquito más de cómo son estas muchachas. Algunas son tontuelas, como las hermanas de Elizabeth Bennet, un par de sus hermanas al menos. Su fijación es casarse y su ocupación es presentar la oferta mejor posible para casarse. Eso quiere decir, valorar si son bellas y embellecerse más, asistir a lugares a dónde van a encontrar a jóvenes apuestos y prometedores, etc. La hermana protagonista Liz, es un poco diferente en ese aspecto porque es alguien que puede analizar lo que pasa a su alrededor.

Casi en todas las novelas de Jane hay alguien que puede analizar lo que pasa a su alrededor y casi siempre es la protagonista más simpática, por lo menos con la que nosotros simpatizamos más, porque suelen ser agudas, inteligentes y críticas.

Ella vivió entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Lo que Jane releva es que la aristocracia estaba perdiendo terreno a manos de familias que tenían menos apellido pero más plata.

Eso pasaba en la época de Jane y la mejor burla, la mejor parodia de todo eso está en la novela Persuasión. El padre de la protagonista es un tipo muy pagado de sí mismo, apuesto y ricachón, pero no es más que un noble y además vive despreciando a otros hombres por más que hayan triunfado o hayan dado sobradas muestras de su valía, porque no tienen título. Se enoja con alguien que llama “caballero” a otro: “usted me confunde llamándolo caballero porque no es un caballero”, porque caballero en esa época era un título. 

Acuérdense que nosotros en español tenemos una palabra para señor: “señor”.

En inglés tienen “mister”, “sir” y “lord”. De hecho, cuando se usa la palabra “señor” en la Biblia, nosotros la traducimos como “señor” porque no tenemos otra; en cambio en inglés le ponen el más alto título de la palabra “señor” que es “lord”, van a encontrar el nombre de Dios en las biblias inglesas como “lord”, no podía ser “sir” ni “mister”; “mister” sería ya tu vecino: ¿qué tal mister?, no “señor”.

En cambio nosotros con “señor”, “señor” es para todo. Con nuestro amigo: ¿qué tal señor?, o decimos de un tipo al que respetamos “es un señor”, pero no tenemos otra palabra, estamos con esa nada más.

Por último: la polémica sobre lo que Jane quería decir y cómo presentaba a las mujeres.

Hay que ver que en la época de Jane( esto se relata en algunas de sus novelas Orgullo y Prejuicio donde una de sus hermanas huye con un galán) ese tipo de amor, ese tipo de decisión “yo amo a tal y no me importa si no me permiten casarme y me voy a vivir con él” era muy romántico y todo lo que quieran, pero significaba el exilio permanente de la sociedad tal cual la conocías o sea que se jugaba muchísimo.

Decir “yo soy una mujer independiente y yo no me voy a casar y bla, bla, bla” como dicho sea de paso hizo Jane, era un acto de valentía gigantesco, porque implicaba perder ciertas comodidades, implicaba también perder derechos, implicaba muchas veces perder el futuro.

Entonces sería tonto que Jane, como muchos escritores y escritoras de bajísimo nivel hacen en este momento, falsearan la realidad histórica.

Jane no dice que la realidad de su época era distinta, ella la presenta como es, y dice que dentro de esa realidad había mujeres más valiosas y menos valiosas, más inteligentes y más tontas. Como también las hay ahora.

Sería rarísimo, sería tonto que ella dijera, por ejemplo, porque sería una cuestión excepcional y ella no hablaba en general de cuestiones excepcionales, de una mujer que tenía cuatro carreras universitarias. Habría que investigar, tal vez habría una entre un millón, porque no tenían la posibilidad de hacerlo.

Hoy en día existen unas cuantas, brillantes desde todo punto de vista, pero en esa época no las había, entonces lo que hace Jane es no falsear la realidad porque eso hubiera convertido a sus novelas en un ejemplo de inverosimilitud.

Entonces, aprendan guionistas de Netflix, aprendan de Jane ¿sí? Aprendan de la que sabe.

Ustedes pueden presentar la historia como quieran, ahora, se nota demasiado que están haciendo demagogia.

Porque si estamos en un ejército de la Edad Media y ustedes en un ejército de la Edad Media ponen a cinco o diez mujeres peleando con la bravura de los hombres, están poniendo algo que es totalmente inverosímil.

No necesitan hacer ese desastre para presentar una mujer interesante porque mujeres interesantes ha habido siempre.

Lo que ustedes tienen que hacer es fijarse los lugares que las mujeres ocupaban y allí presentar mujeres más interesantes, menos interesantes, más tontas o más inteligentes, más frívolas o más sensibles.

Entonces las obras de Jane no creo que sean ni feministas ni antifeministas porque la discusión está.

Son interesantes relatos donde hay seres humanos de toda índole y por supuesto eso pasa también entre los hombres como galanes pretendientes, frívolos, sensibles, inteligentes, sufriendo, celebrando, con timidez o con arrogancia…

Con virtudes y miserias como todos, eso es lo que retrata Jane, virtudes y miserias a partes iguales en hombres y mujeres que es lo que es la vida y la realidad. 

Entonces concluimos que un escritor no tiene que presentar un ejemplo exacto de lo que una persona querría ser para que la lectura sea agradable. Un escritor presenta personajes vívidos, presenta personajes interesantes.

La conclusión queda a cargo del lector. Es más, si una chica no encuentra en una novela de Jane una mujer con quién identificarse, eso también habrá valido, porque le servirán esas novelas para que esa chica diga “yo soy diferente”, “soy otra, o no soy ni parecida a alguna de las que creó Jane, o yo quiero ser como o quiero parecerme a, o me gusta esto de ella o me gusta esto de ella y no me gusta esto otro de ella…”

MAMIROCA

Por admin

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