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Salud, dinero y amor

Ya lo decía una vieja canción: “- Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor…”, y quizás si las ponemos exactamente en ese orden, y con mucho ahínco, lleguemos a la concreción de nuestros sueños.

Empecemos por la salud. Es un tópico más que trillado que “la salud es lo primero”, pero contrariamente a eso, es lo que antes se va por el desagüe de nuestra vida.

No le damos ni la menor importancia.

No me refiero solamente a la salud del cuerpo, sino también a la salud mental y espiritual. Es tan manifiesto el descuido que tenemos hacia ella, que ni siquiera nos damos cuenta; o no sabemos cómo cuidarnos, o por el contrario hay quienes se exceden en las atenciones, y esa es una forma de  descuido neurótico.

No es solo tomar dos litros de agua por día, salir a correr, no fumar, no beber ni comer en exceso.

Es también conocernos y reírnos de nosotros mismos, valorar las cosas que tenemos; poner el pasado, el presente y el futuro en el sitio que les corresponde, eliminar personas tóxicas  de nuestra vida, simplificarla en muchos aspectos, jugar, disfrutar todo lo posible, practicar sexo con regularidad y un sinfín de cosas que si sabemos escucharnos con un poco de sentido común, vamos a poder descubrir.

Y para ello una regla fundamental: no engañarnos a nosotros mismos.

Recordemos que nadie vino con nosotros al mundo, ni nadie se va a ir con nosotros cuando nos vayamos de él, y entonces preguntarnos: “- ¿Qué nos vamos a llevar de aquí?”

Dinero

¡Ay ese amigo o enemigo que nos calma o nos agita nuestro sistema nervioso! No nos engañemos más: el dinero es un medio, el medio que nos facilita la vida y nos da libertad absoluta de movimientos.

Si tenemos la salud en estado óptimo y las compañías adecuadas, ya nos podemos poner a aprender y a invertir en esa maquinita maravillosa que nos pone el mundo material al alcance de la mano.

El dinero no es nuestro enemigo, ni es pecado tenerlo, si es fruto de nuestro esfuerzo, si utilizamos nuestras habilidades para conseguirlo.

En fin, una vez que tenemos la billetera llena y algo más, ya podemos irnos al punto culminante de nuestra historia personal.

Amor

Sí, ya lo decía John Lennon: “- All you need is love” y tan sabido como lo de la salud y el dinero, es este último tema, el del amor.

Y quizás por eso sea que aquí es donde más nos mentimos, nos engañamos, hacemos más daño y destrozamos nuestra vida y la de nuestro entorno.

Saber realmente quiénes somos, para poder después buscar y encontrar a la persona que nos merezca y la merezcamos es un camino que puede ser muy largo, muy corto y también una lotería sin manual de instrucciones. 

Pero el autoconocimiento  es básico, porque sin él no podemos saber qué queremos y cómo conseguirlo.

Me refiero al egoísmo sano y no al de una garrapata.

¿Por qué esperar a “salir del armario” con cuarenta, cincuenta o sesenta años, cuando uno supo toda su vida que era gay, bígamo u otra condición sexual, o que fue infiel durante toda su vida?

No está en mi ánimo ofender a nadie, pero considero que hay una gran hipocresía en esas personas, y ese sí es un mal egoísmo, porque no se ponen a pensar el daño que durante décadas hacen a las personas que los quieren, también a sí mismos con el coste personal que ello les genera y eligen la comodidad de su propia cobardía antes que los riesgos de enfrentarse a ellos mismos y a los demás tal cual son.

El miedo los paraliza, pero de cobardes no hay nada escrito.

Solo estas tres cosas, aceptando todas y cada una de las consecuencias, los desafíos, los premios y los golpes de suerte ocasionales, son los que nos harán absolutamente plenos.

Porque como dice Ricardo Montaner: “no es igual felicidad que plenitud”.

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Por admin

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