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Milagros y su viaje

Poliamor

Un buen amante es un escultor que ve a su pareja como una obra de arte, a la cual tallar y descubrir un poco más cada día.

Poligamia es el término genérico que describe el matrimonio de una persona con varias del sexo opuesto. Poliginia es el matrimonio de un hombre con varias mujeres y poliandria  es el matrimonio de una mujer con varios hombres.  Bigamia es el hombre o la mujer casado con dos personas del otro sexo.

Hago esta descripción tan detallada porque en mi opinión, toda esa palabrería es una forma histérica y prepotente que tienen algunos individuos de querer imponer a otros su incapacidad de amar.

Aunque también sucede en la naturaleza, como por ejemplo los gallos, faisanes o ciervos, para el ser humano sería deseable otra capacidad amatoria.

Una persona que elige lo que más le gusta de varias mujeres o varios hombres no es más que un inconforme y un neurótico que sólo busca al ser ideal, inexistente, y forma una especie de Frankestein a su medida para satisfacer sus deseos.

Lo más aberrante es que cuando hay muchos que piensan así, se hacen leyes que lo aprueban.


¡Como si hiciera falta una ley para justificar y bendecir esa práctica! Se ha permitido toda la vida, cada quien ha estado con quien ha querido, pero según parece, ellos necesitan que un papel les ratifique en su posición para poder hacer lo que se les da la gana.

La  bigamia, es una gran mentira; tarde o temprano se termina sabiendo la verdad y hay dos opciones: dejarlo todo, o consentir y competir eternamente con ” el otro o la otra” en una espiral de rencor inacabable, que puede terminar muy mal.

¿Y qué pasa con las personas que aceptan este tipo de relación?

Son enormemente egoístas o tienen una falta total de autoestima, y ponen por encima de ellas al hombre o mujer hiperidealizado, en una sumisión absoluta a sus caprichos y hasta dándole hijos que viven en ese ambiente enrarecido y sin nociones ni ideas claras, salvo las del que manda.

En algunos países los hijos dentro o fuera del matrimonio se declaran igualmente legítimos, pero no por eso dejan de ser las verdaderas víctimas de todo ese sinsentido, pero en otros ni siquiera eso.

Además se establece una “jerarquía” entre las esposas que colaboran para que cada una mantenga su lugar y su estatus.

Me parece estupendo que cada quien tenga las parejas y las relaciones que quiera, con el sexo que quiera y todas las veces que quiera, mientras el consentimiento sea mutuo y las reglas del juego claras, en igualdad de condiciones y sin consecuencias para terceros, en especial niños.

No creo en la obligatoriedad de la fidelidad.

La fidelidad es un precioso y maravilloso regalo, pero solo para quien se lo merece. ¿De qué me sirve serle fiel a alguien que no lo es conmigo? La fidelidad es un valor añadido a la pareja y no puede ser impuesta por nadie.

Amanecer con alguien, estar a su lado cuando enferma, preocuparse por sus problemas, llorar y reír juntos, caminar bajo la lluvia o atravesar un desierto, eso es también parte del amor: el amor a esa única persona, en la que descubrimos a todas las personas que podemos y queremos tener en nuestra vida.

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Por admin

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