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José de San Martín

Recordamos al Libertador San Martín, título que le pusimos en Argentina y que comparte con otros grandes personajes de América, especialmente con el general Simón Bolívar y es un buen momento para repasar lo que fue su vida. 

Nació en territorio correntino aquí en Argentina, pero que en aquel momento era Misiones y se llamaba así por las misiones jesuíticas, hasta que fueron expulsadas. Esto va a aportar un dato de color que nos apresuraremos a mencionar de inmediato sobre el nacimiento del general, que acaeció un día glorioso del año 1778. 

En la escuela estudiamos que San Martín era hijo del General Juan San Martín que estaba encargado de la Gobernación de Yapeyú y de Doña Gregoria Matorras, y lo más probable es que haya sido así. 

Pero hay otra teoría muy probablemente apócrifa, pero muy interesante para escribir un drama para el cine, el teatro o para publicar un libro. 

Esta teoría cuajó bastante fuerte en algunos historiadores contemporáneos y dice que Don Diego de Alvear, un hombre muy importante de ese momento, había tenido un hijo con una india guaraní: Rosa Guarú. 

Para ocultar esta aventura extramatrimonial, Diego de Alvear le había encargado a Juan de San Martín que se hiciera cargo del muchacho, por lo cual el General San Martín sería mestizo. 

Cuando uno ve los retratos de San Martín, ve su color de piel y ve más o menos cuáles son sus rasgos, abonaría la teoría de que esto podría tener algo de verdad pero no lo confirma de ningún modo. 

Si Don Diego de Alvear era el verdadero padre de San Martín, entonces San Martín y Carlos de Alvear, que después sería su adversario político, serían medio hermanos. 

Tiene todos los ingredientes para una buena película. 

El General nace en Yapeyú, hijo de un militar español y al poco tiempo se marchan para Buenos Aires, cuando San Martín tenía solamente tres añitos, era el menor de cinco hermanos, porque después van a salir para España, donde él va a hacer todo su desarrollo cultural y militar. 

Allí en España, después de recibir la instrucción más elemental, ingresa al ejército donde muy pronto asciende de rango y participa en las batallas que España tiene en África y después en las guerras napoleónicas. 

Particularmente en dos batallas muy importantes, en la de Bailén, que los españoles le ganan y que fue una de las batallas más importantes que las fuerzas napoleónicas pierden a campo abierto y en La Albuera, donde también salen bien parados los españoles, que en ese caso estaban aliados con otras potencias de Europa, porque estaban todos contra Napoleón. Si bien es cierto que esa batalla se la considera con un resultado incierto. 

En ambas participa el general, que de esta manera va desarrollándose como militar y mientras tanto, tiene algunas anécdotas de la cual vamos a citar una de las más conocidas. 

El general tenía que ir a reclutar a algunos hombres, para igualar las filas del ejército, otros dicen que llevaba unos sueldos para pagar a sus camaradas, pero lo cierto es que en esa misión al joven teniente coronel que por entonces tenía 22 años, lo interceptan cuatro ladrones, en el medio del campo, por lo que la teoría del dinero parece ser la más cierta. 

¿Y qué hace un hombre solo, de 22 años, contra cuatro malhechores en clarísima desventaja? 

Obviamente entrega todo lo que tiene y después asume el riesgo del juicio militar y todo lo que sea. San Martín no hizo eso: solito se enfrentó con los cuatro malhechores, que terminaron por imponerse, lo dejaron malherido, lo creyeron muerto incluso y quedó desangrándose en el suelo, hasta que el azar, varias horas después quiso que un general importante español pasara por allí, lo reconociera y lo auxiliara. 

Como dice Balmaceda: “Casi nos quedamos sin Padre de la Patria.” Se salvó para que a los 34 años, ya siendo coronel, le dijera a sus jefes españoles que tenía un asunto muy importante que cumplir en Perú y se viniera para estas tierras, porque ya habían empezado los procesos revolucionarios. 

San Martín, como otros hombres de su época, imbuido por las ideas de la Revolución Francesa, es muy probable que haya optado entre las dos posibilidades que tenía por apoyar a la gente de la tierra donde había nacido, cosa que para un hombre que se había ido de la patria cuando tenía cinco años, era toda una decisión. Parece que había formado una logia, él y otros patriotas y querían venir para acá cada uno a su tierra a aportar lo que pudieran. 

Pasaron un tiempo en Inglaterra, en ese momento por supuesto las potencias, que sabían que América se estaba liberando, todas llevaban agua para su molino y a Inglaterra le interesaba que las colonias españolas siguieran en su lucha por la independencia. 

Es muy probable que allí se haya puesto en contacto con algunos planes que ideólogos de aquel país tenían con respecto a América y eso los haya desarrollado después. 

Llega a lo que todavía no era nuestro país en 1812, junto con otros patriotas. ¿Saben quién estaba entre ellos, en la embarcación Canning? Carlos de Alvear, el hijo de Don Diego de Alvear de quien se dice que tuvo un romance con una india guaraní.

De hecho eran amigos, si no sabían que eran hermanos, eran por lo menos amigos y no decimos que sean hermanos, como es muy improbable que lo sean, pero es muy lindo pensar que lo eran. 

Llegan a Buenos Aires y el Primer Triunvirato que por entonces gobernaba, le ordena a San Martín que había ofrecido sus servicios, que preparara algunas fuerzas especiales y él como militar profesional que era, crea los “Granaderos a caballo”

Se dice que nuestro ejército es anterior a la patria, porque si nosotros consideramos que nuestra patria formalmente nació en 1816 cuando se declaró la independencia, tuvimos un ejército patriota antes, lo cual por otra parte es bastante natural porque las hostilidades empezaron mucho antes de que declaráramos nuestra independencia.

Crea el Cuerpo de Granaderos a caballo y en tren de buscar la primera misión, se dirige al Paraná porque allí los realistas habían empezado a incursionar, donde saqueaban a las poblaciones cercanas y como no tenía defensa esa zona, lo hacían cuando querían. 

Entonces San Martín se ubica en el convento de San Lorenzo, un nombre muy familiar para todos los argentinos porque tenemos una marcha, que no solamente es famosa aquí sino en todo el mundo. 

Allí, en el convento de San Lorenzo, oculto detrás del convento, que era un edificio grandioso, esos conventos que nosotros visitamos a veces y lo vemos en ruinas, pero en ese momento estaba en todo su esplendor y oculta a sus granaderos a caballo y cuando los realistas bajan en una de sus habituales incursiones, hacen un típico movimiento de pinzas, el movimiento más conocido de la estrategia militar, que significa rodear al enemigo por uno y otro lado y someterlo de esa manera,  por eso lo de pinza. 

Salen por ambos lados, atacan a los realistas y el general comete el error o el acto de valor, eso depende de quién lo juzgue, de ponerse al frente de esa primera carga.

Hagamos un pequeño paréntesis, olvidémonos de lo que vemos en Netflix. Está muy lindo que el general de una muestra de valor, que se erija en ejemplo de todos sus hombres, porque por supuesto eso les da ánimo y valor, pero no es habitual y es obvio que no lo sea, que el general salga en una primera carga. 

¿Por qué? Por razones obvias, porque si el general llega a morir en esa primera carga, el ejército se queda totalmente sin mando, y por lo tanto completamente descolocado, lo cual implica casi con toda seguridad una derrota inmediata. 

El general está para mandar, se queda en la retaguardia porque decide quién debe ir a cada sitio. No es porque esté en una situación cómoda y por eso corre los menores riesgos. 

Es porque para ser general ha pasado por varias batallas. San Martín había sido herido en las batallas que había luchado en España, había ascendido poco a poco y había estado en riesgo de muerte permanentemente. 

Después de todas esas vicisitudes, se llega a los altos grados que, además cargan a un hombre de responsabilidad, porque estar al mando de una batalla significa, tener la responsabilidad sobre muchísimos hombres. Esto fue un combate. 

Le decimos el combate de San Lorenzo porque, comparado con otras batallas, fue un enfrentamiento entre dos bandos relativamente escasos. 

Los realistas eran unos trescientos y los patriotas eran unos ciento ochenta. 

El movimiento de pinzas sale, el general va con sus hombres ahí a grito pelado en la primera carga y, la primera carga de artillería de los realistas da, entre otros hombres y caballos que abate, sobre el caballo de San Martín, que se cae y queda atrapado bajo su caballo en otra situación muy dramática donde parece que todo se va a acabar. 

Esta sería la segunda vez que casi nos quedamos sin Libertador, pero un sargento muy valiente, el Sargento Cabral, va hasta el lugar del zafarrancho, se infiltra, llega hasta donde está San Martín y haciendo un gran forcejeo lo saca de debajo del caballo, situación que uno de los realistas aprovecha para mandar a Cabral a mejor vida. A este realista lo mata otro soldado patriota que se llama Baigorria.

San Martín sale de ese trance tan penoso, pero queda demostrada su valentía. 

Los patriotas se imponen sin ninguna duda, y esto sirve para hacerlo conocer en una tierra en donde el general era una persona totalmente desconocida, que además era un militar que había hecho toda su carrera en España, que era el país del cual las Provincias Unidas querían liberarse. 

Paradojas de estas existen en la historia a través de todos los tiempos. San Martín, ya mejor considerado, se le ordena reemplazar al General Belgrano en el Ejército del Norte, porque Belgrano había tenido dos derrotas terribles en Vilcapugio y Ayohuma, que en ese momento eran parte de las Provincias Unidas y hoy son parte de Bolivia (en ese momento le llamábamos el Alto Perú).

Belgrano había tenido dos grandes victorias, pero después de esas derrotas San Martín lo reemplaza. Y se da cuenta de lo que muchos se habían dado cuenta antes que él: enfrentar a los realistas por el norte de las Provincias Unidas era prácticamente imposible porque eran demasiado fuertes. 

Cada vez que los realistas trataban de ingresar por Salta (que es lo que hoy es el límite nuestro por el norte) eran derrotados. Cada vez que nosotros tratábamos de pasar un poco más al norte, éramos derrotados por los realistas. 

La cosa estaba en esa situación de empate y no se podía avanzar. Entonces San Martín que ya venía de a poquito concibiendo ese plan dice: “Bueno, vamos por Chile, de Chile saltamos a Perú y en Perú damos el golpe final porque en Perú estaba el verdadero centro de los realistas. 

A todo esto, San Martín se iba haciendo conocido en la sociedad porteña, y qué mejor para hacerse conocido que casarse con una bella muchacha de una familia de abolengo, y eso fue lo que hizo. 

Al parecer, el general quedó flechado en uno de esos típicos bailes que se hacían en la época por una muchachita encantadora llamada Remedios de Escalada. De hecho le escribe a uno de sus amigos una frase muy linda y poética: “esa mujer me ha mirado como para toda la vida.” La “mujer” a la que se refería San Martín tenía 14 años en ese momento, pero él no estaba diciendo nada que pudiera sorprender a ninguna persona, porque en ese momento catorce años, implicaba que una chica ya era casadera. 

Él tenía por entonces treinta y cuatro y al parecer, si creemos en la sinceridad de su carta estaba realmente enamorado y de hecho se casan.

Después de dejar el norte a cargo del General Güemes, un hombre aguerrido, un gaucho que estaba a cargo de los famosos “Infernales”, ya que los ejércitos enemigos temblaban porque eran hombres muy bravos, San Martín toma el mando de la Gobernación de Cuyo y elabora su plan, que propone al por entonces Director Supremo, porque ya en esos primeros diez años desde el 25 de mayo en adelante Argentina tiene: una Primera Junta (una junta grande que se suman hombres de todas las provincias como gobierno central), después dos Triunviratos y después decidimos llamarlo un Director Supremo, que es lo que tenemos por ese entonces. ¿Y quién era en ese momento el Director Supremo? Carlos de Alvear

Carlos de Alvear y San Martín no se entendían del todo, vaya a saber por qué, no nos vamos a meter en lo que no sabemos, pero la cuestión es que el plan que tenía San Martín no recibía el apoyo necesario. 

Tan es así, que Carlos de Alvear trata de reemplazarlo en la Gobernación de Cuyo. Envía a otro hombre, pero los cuyanos lo reciben muy mal a este hombre y la Gobernación, prácticamente por aclamación sigue en manos de San Martín. 

Hasta que viene un nuevo Director Supremo, en medio de todas estas idas y vueltas que tenía la formación de nuestra república. 

El nuevo Director Supremo es Pueyrredón, quien apoya el plan y el plan de liberación continental da inicio. Se preparan hombres, se preparan mulas y se preparan armas para cruzar los Andes. 

En tanto, los chilenos que habían vivido un pequeño período de libertad, caen de nuevo en manos de los realistas después de perder una batalla muy famosa y muy terrible que se llamó Rancagua. 

Allí estaba el general O’Higgins que junto con sus hombres cruza desde Chile hacia las Provincias Unidas y se une a las fuerzas de San Martín. 

Esta cofradía que va a luchar contra las fuerzas realistas en Chile es un setenta por ciento argentina y un treinta por ciento chilena. 

Era gente de lo que hoy llamamos la “Patria Grande” y elaboran un plan, que algunos han comparado con la coreografía de un director de ballet, porque van a pasar la cordillera por hasta seis puntos distintos. 

Dos principales: Uspallata y el Paso de los Patos y cuatro secundarios. ¿Qué pretenden con esto? Forzar a los realistas a dividir sus fuerzas en varios sectores. Otra estrategia muy conocida y muy usada que trata de evitar que el enemigo se compacte en una sola fuerza. 

Al no saber los realistas exactamente por dónde van a pasar, se ven obligados a dividirse y además los patriotas empiezan una maniobra de inteligencia, a tirar bulos de por dónde iban a pasar para confundir al enemigo. 

San Martín, imbuido de los ideales de la Revolución Francesa pide permiso a los mapuches para pasar por sus tierras, que estaban por algunos sectores por donde los patriotas iban a pasar y el cruce se inicia. 

San Martín pasa por el Paso de los Patos con una vanguardia, una retaguardia y un centro. 

Esta vez sí, como corresponde a un general en la retaguardia, que es desde donde uno debe dar las órdenes. Ya todo el mundo sabía que era valiente, ya nadie le mandaba cartas diciéndole: “sos un cobarde” ni nada por el estilo, e hizo lo que correspondía. 

De hecho, había unos dos días entre el grupo de O’Higgins que iba adelante y el de San Martín y se mandaban cartas permanentemente para decir cómo iba todo; cuando llegan a Chile tienen unas batallas menores, todas victoriosas y después logran reunirse los generales principales, entre los que estaba también Las Heras, que era el que había pasado por Uspallata y mientras se reúnen, los realistas de Chile reaccionan y esperan a los patriotas en la cuesta de Chacabuco. 

Allí es donde se va a producir la primera batalla importante de toda esta aventura. Allí están los realistas esperando, los patriotas ya reunidos van a su encuentro y tienen un plan, es otra maniobra “de pinzas”. 

El plan es el siguiente: San Martín está en el punto máximo de esta pirámide y abajo tiene a sus dos brigadieres que son O’Higgins, el principal héroe de los chilenos y Soler. 

La idea es que O’Higgins plante cara a los enemigos y esperar a que Soler llegue del otro lado con sus hombres. Cuando vea que Soler llega del otro lado con sus hombres, atacar juntos. ¿Por qué? Una maniobra de pinzas tiene que hacerse con armonía; si es disarmónica se corre el riesgo de que no sea una pinza. 

Es como que vos vas a hacer una maniobra de pinza y cuando vas a hacer el pinzazo, te quedás con una sola parte de la pinza, entonces ya no los encerrás, sino que se te vienen encima y tenés una batalla cuyo resultado es incierto. 

¿Qué pasó en Chacabuco? O’Higgins era un hombre muy pero muy bravo, el mismo San Martín lo decía y todos lo reconocemos, además tenía en la garganta la derrota de Rancagua.¿Qué pasa cuando dos ejércitos están uno enfrente del otro vivaqueando y ninguno de los dos se decide a avanzar? Se provocan. 

Se ven los pabellones del enemigo, se ven los hombres del enemigo, seguramente se dicen cosas con el enemigo y O’Higgins que era valentísimo (en Argentina diríamos y “muy calentón”) entonces ataca. 

Ataca, pero Soler todavía no ha llegado, entonces hay un desentendimiento que puede hacer que la batalla tenga un resultado muy distinto al que tuvo. 

En ese primer ataque son recibidos por una descarga y mueren unos cuantos patriotas, después diremos cuántos. La mayoría eran de los batallones 7 y 8, que eran de los negros y los mulatos. 

¡Atención! Acá vamos a hacer otro paréntesis: tanto hombres como San Martín o como O’Higgins, como Bolívar o como Sucre, eran hombre que creían realmente en la igualdad de los hombres, no se olviden que era uno de los cantitos de la Revolución Francesa “libertad, igualdad, fraternidad”, pero evidentemente, había puntos en donde no podían luchar contra las costumbres de su época y era habitual que en un ejército estuvieran los blancos y que hubieran otros batallones específicos de negros y mulatos. 

Los batallones de negros y mulatos que lucharon por nuestra independencia eran bravísimos. Les debemos muchísimo. Deberían tener un día especial. 

Esto lo digo con toda el alma porque realmente dieron uno de los mayores tributos de sangre que recibió América. Allí murieron unos cuantos en la primera carga, hasta que San Martín que estaba observando todo, se da cuenta de ese desentendimiento y manda avisar a Soler que se apure, porque Soler venía a las marchas normales de un ejército que se va a encontrar con otro en el frente para hacer una pinza. 

Soler, pica a su caballo junto con todos los demás, cae sobre los realistas que en ese momento seguramente no esperaban que se cierre ninguna pinza y O’Higgins que había retrocedido, vuelve a atacar. 

La pinza se cierra sobre los realistas y ese tiempo que se perdió evidentemente y por suerte, no provocó ningún drama mayor. Después de que la pinza se cierra, la victoria de los patriotas es total y absoluta. 

Los patriotas pierden solamente doce hombres en la batalla de Chacabuco, cosa que no siempre se desataca, contra unos quinientos que pierden los realistas, o sea que es una victoria en toda la línea, y esto hace que Chile celebre el pronto advenimiento de su libertad. 

De hecho le ofrecen el gobierno de Chile a San Martín, pero él piensa que si él, un hombre de las Provincias Unidas empieza a gobernar Chile, eso puede traer rispideces entre hermanos. Dice la verdad. 

A los dos días se lo ofrecen a O’Higgins, que era chileno. O’Higgins acepta y se convierte en el primer gobernante de la patria libre. 

San Martín por entonces se va a Buenos Aires, esta vez solo con unos pocos hombres y allí pide más refuerzos económicos para la campaña que está haciendo. Cuando vuelve reorganiza unos ocho mil hombres en Talca y allí hay algunos realistas rondando.

Los realistas son menos y llevan a cabo la mejor estrategia que puede llevar a cabo un ejército que se sabe inferior: atacan por sorpresa y de noche en Cancha Rayada. 

Los patriotas sufren una derrota. Si bien en Cancha Rayada mueren muchos realistas, también mueren algunos patriotas. O’Higgins queda gravemente herido en un brazo y pudo haber sido muchísimo peor, si Las Heras no se hubiera hecho cargo de unos cuantos hombres y los hubiera retirado inmediatamente del campo de batalla. 

La noticia de la derrota de Cancha Rayada sume a nuestros hermanos chilenos en una depresión terrible, porque ya habían tenido una derrota muy grande en Rancagua y parece que todo el libreto se repite. 

Algunos cobardes, entre los que se encuentra gente de toda América, empiezan a pedir clemencia y a enviar cartas a los realistas, por si vuelven a tomar el poder y muchos que están allí en el ejército, huyen a las Provincias Unidas, que por entonces mantenían una relativa libertad. 

San Martín reordena a las fuerzas que tiene, se prepara, levanta los ánimos de todos, para lo que iba a ser la batalla definitiva en territorio chileno, en Maipú. En Maipú se vuelven a ver las caras los realistas y los patriotas. 

Maipú va a ser mucho más terrible que Chacabuco, mucho más; en principio pasa por distintas alternativas. 

Se inicia antes del mediodía con carga de artillería que deja la situación en una especie de empate donde ninguno de los dos bandos avanza, hasta que el cuerpo de Granaderos a caballo, ataca la izquierda de los realistas, se impone a ellos y eso hace que los otros sectores: el centro y la derecha cobren ánimos. 

Lo que hace San Martín es un movimiento oblicuo: desde el centro se abre hacia la derecha teniendo ya la izquierda dominada y ese movimiento oblicuo decide gran parte de la batalla. 

Los realistas pelean con una bravura terrible, no se rinden, los muertos empiezan a abundar hasta que uno de los generales realistas, da la orden de retirada. 

Desoyendo algunas indicaciones de clemencia, los soldados patriotas, especialmente los negros que habían perdido a muchos de sus hermanos en las batalla de Chacabuco, se muestran terriblemente duros con los realistas, pero éstos no se desordenan a pesar de que van perdiendo gente a medida de que se retiran. Terminan en un caserío que se llama “Lo espejo.” 

Sobre ese caserío se arroja O’Higgins con dos mil hombres, los realistas resisten todo lo posible y San Martín comenta: “jamás se ha visto un ataque tan bravo y una resistencia tan tenaz.” 

Hay que recordar siempre que estos son los momentos de mayor dramatismo de cualquier batalla: cuando los enemigos se sienten cerca unos de los otros, porque después de todo son todos sujetos del destino. 

Todos corren los mismos riesgos de muerte, todos están allí dejando a sus familias de lado, y una persona puede tener su causa y está bien que la tenga, pero lo que nunca hay que perder es el respeto a la valentía. 

Creo que lo que siempre hay que reconocer al enemigo es el valor, lo demás puede ser discutible. 

San Martín da la orden de retirarse porque la batalla ya era de los patriotas, prohíbe todo tipo de encarnizamiento y San Martín y O’Higgins (recordemos que estaba herido por la batalla de Cancha Rayada) se dan un abrazo que queda inmortalizado en un cuadro famoso, donde se lo ve a O’Higgins con su brazo enyesado. 

San Martín tiene que terminar el plan que se ha impuesto, y con dinero de Chile, parte hacia Perú a dar el golpe final. Allí realiza un sitio a Lima que se prolonga extensamente, trata de razonar con el virrey Pezuela, tienen una reunión que no llega a nada, hasta que Pezuela es reemplazado por otro virrey más conciliador que se llamaba De la Serna. Con De la Serna tienen dos o tres reuniones, pero tampoco llegan a nada. 

De la Serna empieza a perder poder, sus hombres empiezan a abandonarlo y San Martín entra victorioso en Lima, después de un sitio prolongado, donde se lo declara Protector y declara la independencia el 28 de julio. 

Creo que San Martín fue el que creó la bandera peruana y se supone que estaría terminando el plan, pero por fin tiene que ejercer tareas de gobernante como había ejercido en Cuyo y se contacta con uno de los hombres de Bolívar, con Sucre, que le pide unos hombres para hacer frente a las batallas que se estaban librando en el norte de Suramérica. San Martín le facilita unos hombres propios, con los que se ganan las batallas de Pichincha y de Riobamba. 

Y en medio de todo este tira y afloje porque entre algunas personas de Perú no era bien visto San Martín, Bolívar que venía bajando desde el norte le pide una reunión a San Martín en Guayaquil. 

Guayaquil se va a convertir en una ciudad importante por la reunión que tuvieron los Libertadores y, más que nada porque no se entendieron. 

Se admiraban mutuamente, de hecho cuando Bolívar se enteró de la batalla de Maipú dijo:” Ahora sí que toda la América es libre”, sabía que había sido terrible y en su carta le dijo que quería saludar a su amigo más cercano, porque lo consideraba su amigo, etc. pero tenían dos visiones distintas de cómo seguir las cosas.

“Monarquía constitucional” decía San Martín, porque no creía que nuestros países estuvieran preparados para lo que hoy llamamos una república en pleno derecho.

Bolívar decía que “no quería injerencias de ningún príncipe de ningún otro lado”, pero sí venía formando una gran nación que se llamaba “La Gran Colombia” de la que él era el hombre más importante, o sea que sí quería ser el hombre fuerte de toda esa nación, o sea que ambos tenían una parte de razón y ambos se equivocaban

San Martín termina ofreciéndole servir a las órdenes de Bolívar y Bolívar lo rechaza diciendo que “jamás podría estar mandando sobre él.” 

No sabemos cuál de los dos fue más insincero: si San Martín diciendo que iba a servir a sus órdenes o Bolívar rechazándolo, porque Bolívar era un hombre muy pagado de sí mismo. 

San Martín también lo era, pero no sé por qué pasó a la historia con fama de sobrio y Bolívar con fama de hombre de más realce. 

No llegan a un acuerdo, pero para evitar que el agua llegue al río, San Martín ofrece retirarse y dejar el final de la guerra a Bolívar. Bolívar ofrece una fiesta en su honor, brindan allí, San Martín por la pronta terminación de la guerra, por la libertad de los pueblos y, Bolívar mucho más directo brinda por “los dos hombres más importantes que dio la América: San Martín y yo.” 

San Martín más tarde renunciará al gobierno de Perú, se retirará y vivirá sus últimos años en Europa. 

En medio de todo esto, Remedios de Escalada muere, habiéndole dado una hija; la pareja no iba a ser dichosa y era algo comprobado porque al parecer San Martín tenía sus amoríos con otras mujeres, pero Remedios también, especialmente con dos de los hombres del general. 

Era lógico: una chica criada en la alta alcurnia, llevada de repente a una causa que excedía lo imaginable…  Se había comportado con mucho altruismo, incluso había donado sus joyas para la gesta libertadora, pero no todo es dedicación y diligencia en el mundo y San Martín tampoco tenía autoridad moral para reclamarle nada. 

Ella terminó enterrada en el Cementerio de la Recoleta y San Martín hizo poner en su epitafio “Aquí yace Remedios, esposa y amiga del General San Martín.” Atención a esas palabras, cada cual las interpretará como quiera. 

San Martín pasa sus últimos tiempos en Europa, especialmente en las cercanías de París. Los últimos dos años se retira Boulogne-sur-mer, porque Francia en el siglo XIX pasaba cada tanto por revueltas de todo tipo, entonces se retira a un lugar más tranquilo, donde pasará a la inmortalidad. 

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Por admin

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