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Historia del Hombre

9 de Julio de 1816

9 de julio, día de la Declaración de la Independencia.

Nos vamos hasta 1814, cuatro años después de que se había formado el primer gobierno patrio, el primer gobierno de criollos, aunque había también dos personas nacidas en la península en aquel gobierno, pero todos ya tenían la idea de formar una nueva nación. 

Se habían decidido a formar gobierno porque el rey Fernando VII estaba encarcelado por Napoleón, y al no estar Fernando VII los patriotas consideraron que no tenían que responder a nadie legítimo, obviamente no les parecía que Napoleón fuera legítimo, entonces dijeron: 

“Tenemos que hacer un gobierno” y así sucedieron los acontecimientos del 25 de mayo.

Fernando VII es un rey execrado en España, creo que es el más execrado de todos, porque era un hombre muy servil con Napoleón, llegando hasta el punto de escribir una carta proponiéndole ser su hijo adoptivo. 

En esa carta le promete a Napoleón sumisión y respeto a todas sus órdenes. Fernando VII cuando Napoleón vuelve a caer en desgracia, vuelve al poder en España y sigue en el poder hasta bien avanzada la década del 20.

El año exacto en que Fernando VII vuelve al poder es 1814, entonces los revolucionarios aquí en las Provincias Unidas que habían dicho que gobernaban en nombre de Fernando VII y que si estaban formando un gobierno era precisamente porque Fernando VII no estaba en el poder, se quedan sin argumentos.

Lo cierto es que apenas nosotros tenemos nuestro primer gobierno en 1810, inmediatamente los representantes del poder en España que estaba representado por la Corte de Cádiz que después pasó a otras manos, empieza a mandar ejércitos contra los revolucionarios. O sea que nunca se tragaron mucho eso de nuestro respeto por Fernando VII, pero a nosotros nos sirvió para ganar algo de tiempo.

No éramos precisamente una nación independiente porque no habíamos declarado la Independencia, lo que convierte a Argentina en uno de los pocos países del mundo que tiene dos fechas patrias la del 25 de mayo y la del 9 de julio.

En ese momento gobernaba en Buenos Aires un Director Supremo, que se reemplazaba cada dos años.

La cosa no funcionaba del todo bien, como nunca han funcionado los gobiernos en nuestro país por más de una razón, y además aquel gobierno se había iniciado en aquella revolución del 25 de mayo.

La había iniciado Buenos Aires, las provincias la habían aceptado algunas sí, otras no, otras tenían sus dudas, entonces la relación interna de lo que en ese momento era nuestro país era dificultosa.

Por esta razón urgía una Declaración de Independencia y entonces hacen caer al Director Supremo de ese momento, Alvear.

Esto de hacer caer al gobierno que a uno no le gusta es muy típico de nuestro país, así que se repetirá a lo largo de la historia.

Anteriormente se había empezado a organizar un congreso y a partir de ahí toma fuerzas definitivamente y dicen: ” vamos a convocar a representantes de todas las provincias, vamos a reunirnos en un congreso nacional y vamos a ver qué se declara allí y llegamos a la conclusión de si somos un país independiente o no”

Los hechos que estamos narrando ahora, van a desembocar en 1816, en la reunión de éstos congresistas en la ciudad de San Miguel de Tucumán, en una casa muy austera, tenía dos columnas, muy ornamentales en la puerta, de hecho era el único lujo que tenía, y  como buenos republicanos van allá a reunirse en un lugar austero.

Se dice que cada provincia va a mandar la cantidad de hombres consecuente con cada 15.000 habitantes, o sea un diputado por cada 15.000 habitantes, por lo tanto la que más manda es Buenos Aires, aunque otras también envían.

¿Quiénes no envían? Bueno, primero tenemos que ponernos en situación de lo que eran las Provincias Unidas en ese momento. 

Era la provincia del actual norte de la República Argentina, o sea de Buenos Aires para arriba digamos, Uruguay, Paraguay y el sur de lo que es actualmente Bolivia. Debido a que ya habíamos empezado con las guerras por la revolución, hay provincias que no pueden mandar diputados porque han caído otra vez en manos de los realistas. 

De hecho, los realistas se habían vuelto a apoderar de Chile, de lo que era el Alto Perú, la actual Bolivia y otros países del norte, que también habían fallado algunas intentonas y las Provincias Unidas quedaban un poco como la última resistencia después de este intento.

Claro, nosotros con el diario del lunes, decimos que la independencia se hubiera dado igual, probablemente sí, el asunto es que una independencia puede tardar diez años más, veinte años más o medio siglo más, entonces esas cosas cuentan.

En palabras más dramáticas: prácticamente la América liberada de ese momento, por lo menos la parte de Sudamérica, dependía en gran medida de lo que pasara en las Provincias Unidas.

Era un territorio muy grande y era un territorio muy importante, entonces algunas provincias de lo que hoy es Bolivia que en ese momento eran las Provincias Unidas no envían representantes, otras sí y otras no envían representantes por razones distintas: porque ya se habían declarado en una especie de república independiente que no perduró.

Por ejemplo había una confederación que se llamaba “De los Pueblos Libres” que la formaban Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y la República Oriental del Uruguay, lo que hoy es Uruguay, que en ese momento era la Banda Oriental. 

Esa declaración nunca fue reconocida y las pruebas que trataron de argüir quienes allí estuvieron, especialmente Artigas (que hoy por hoy es el héroe máximo de nuestros hermanos uruguayos) nunca fueron encontradas y por lo tanto fueron desconocidas.

A todo esto se va a dar el congreso, llegan los diputados, empiezan a sesionar y una de las primeras cosas que deciden es que el cargo del presidente del congreso va a ser rotativo, cada mes se va a ir reemplazando. 

Y empiezan a hablar, se empiezan a reunir el 24 de marzo de 1816. Pasan por lo menos tres meses y medio hasta la declaración de la independencia y eso hace que muchas personas empiecen a sentirse impacientes.

Entre otras personas, el General San Martín envía una carta muy conocida y empieza a presionar, en una carta famosa le dice a uno de sus amigos:

“Es un poco ridículo que estemos usando escarapela, acuñando moneda y proclamando leyes (recuerden que la Asamblea del año 13 ya había pasado) y decir que todavía respondemos a la corona de España.”

San Martín se había hecho cargo de la zona de Cuyo y estaba preparando la Expedición Libertadora para dar el golpe definitivo a los realistas en Chile y después pasar a Perú.

Entonces claro, pobre San Martín, el ahí con sus criollos, con hombres que apenas tenían para el calzado y aprendiendo a manejar las armas e iban a cruzar una de las cordilleras más altas del mundo a bajísimas temperaturas, con el temor del viento Zonda que hoy podría matar a más de uno… San Martín dice “estoy acá con estos muchachos que sufren hambre, que sufren frío, que se aprestan, digamos a una expedición donde muchos no van a salir vivos… y ustedes ahí tomándose un chocolate caliente todos los días y diciendo “no sé si somos independientes…” No señores esto no es así!” 

La carta es más o menos así pero traducida a nuestro lenguaje actual.

De manera que todo se fue precipitando y el 9 de julio al fin, hacen la declaración y la firman, hombres como Pacheco de Melo y el General Belgrano que estaba allí y que iba a pasar por muchas instancias diferentes de nuestra patria.

Presidía el congreso Don Francisco de Laprida, sanjuanino. El congreso prevalecía y se reemplazaba el presidente. Los diputados del congreso de Tucumán eran treinta y tres.

La palabra congreso se usa para cualquier reunión que va a decidir algo importante. Después la tomamos formalmente para el Congreso instituido que decide las leyes del país y todo lo demás. 

Un poco antes habían elegido de entre sus miembros, a el nuevo Director Supremo, que dicho sea de paso, había tenido que marcharse de Tucumán a asumir el mando en Buenos Aires, Pueyrredón

Pueyrredón fue elegido allí, o sea que en la persona de uno de sus miembros el Congreso de Tucumán eligió al nuevo Director Supremo, como se ve, garantizándose el poder.

Y el 9 de julio al fin declaran la Independencia diciendo que ésta era una nación libre, independiente de Fernando VII, de sus sucesores y de la Metrópolis, aludiendo al poder central en España.

Diez días después, uno de los diputados, Medrano, le dice a los muchachos, porque el Congreso siguió después del 9 de julio, obviamente porque había otras cosas que decidir:

“Lo de decir que somos independientes de Fernando VII es muy chiquito”, pero, ¿y de los otros? 

Porque siempre que una nación declara su independencia sucede eso, entonces se le agregó a la declaración “y de cualquier otro poder o de cualquier otra nación” Independientes totales y absolutos.” Para bien y para mal y con todas las dificultades que de eso pueden surgir.

La soberanía es un intangible muy importante que tiene muchísimos cuestionamientos, más allá de que la mayoría de la gente en las reuniones sociales cuando son las tres de la mañana y ha tomado mucho alcohol, se para arriba de la mesa y le canta loas a la soberanía, lo cierto es que mucha gente sospecha de la palabra. O sea la elogia de boca para afuera pero, la cuestiona dentro de su alma, porque la soberanía implica responsabilidades por supuesto, y allá cada uno, cada país, cada nación con cómo asume esas responsabilidades posteriormente, esa es la cuestión.

Se sigue reuniendo el Congreso después del 9 de julio, más que nada para discutir la forma de gobierno que quieren adoptar, y acá viene otra curiosidad: la mayoría estaba a favor de una monarquía constitucional, es decir tendrían un rey obviamente con poderes limitados por una constitución. 

Es raro, eso porque nosotros juzgamos a nuestros próceres desde nuestro punto de vista, y cada vez que escuchamos esas cosas como que nos llaman un poco la atención, pero lo cierto es que en ese mismo momento había todo un regreso de la monarquía en Europa, porque claro, con Napoleón que había caído, hubo una restauración monárquica y a muchos los tentaba eso.

Poniéndonos en situación, y sin tratar de juzgar a nuestros queridos próceres más de la cuenta, lo cierto es que el experimento de ser una república en toda la línea era muy escaso en la época. 

De hecho el ejemplo era Estados Unidos que lo estaba intentando y con todas las limitaciones, pero por cierto que muchas gente en los Estados Unidos “democratísimos” estaba privada de todos sus derechos, como todos sabemos, pero aún así, si lo vemos desde el punto de vista estrictamente formal, la democracia constitucional no monárquica, tal cual la conocemos, era escasa entonces. 

Sin embargo, la idea de la monarquía fue rápidamente descartada. 

El más delirante era nuestro querido general Don Manuel Belgrano, que quería restablecer el imperio inca. 

Claro, eso también nos parece un poco delirante, pero lo cierto es que embebido de las ideas de la Revolución Francesa, de libertad, igualdad y fraternidad, yo creo que lo que quería el General Belgrano era tomar esos siglos de dominación española como un paréntesis dentro de lo que era la América. Devolvemos el poder a sus gobernantes originarios y lo cierto es que el Imperio Inca era el imperio más importante de Sudamérica en ese momento, esa sería la idea. 

Pero lo cierto es que no quedaba ningún descendiente del Imperio Inca y en todo caso lo del General Belgrano hubiera sido simbólico. 

Hubiéramos tenido un nuevo imperio llamado el Imperio Inca y hubiéramos elegido a alguien para que lo representara, con toda probabilidad un descendiente de un europeo, lo cual no hubiese dejado de ser una ironía. En consecuencia hubiese sido un imperio neo inca con sus reglas.

No olvidemos que nosotros nos referimos a los paraguayos y ellos se refieren a sí mismos orgullosamente como “la gente de sangre guaraní” y nos referimos a los uruguayos como “charrúas” y es una forma de reivindicar los orígenes que había en el pueblo cuando, de todos modos, todos sabemos que la mayoría de los pobladores, la mayoría de sus ciudadanos y la mayoría de la gente que ejerce el poder actualmente en estas repúblicas son descendientes de europeos. 

Sin embargo, creo que la mayoría de los países de América, particularmente porque en el resto del mundo no tienen esa característica, vivimos en un tira y afloje entre esos orígenes de nuestra historia previa a la conquista y lo que tenemos de europeos. En ningún país se ve más esta paradoja que en Argentina, donde esa negación de cualquier sangre originaria fue muy penosamente habitual en el país como si fuera una vergüenza. Los argentinos los argentinos son los más europeístas de los americanos, por lejos.

Hasta tal punto que hay argentinos que dicen que Argentina no es América, Argentina es un pedazo de Europa trasladada a América, lo cual no es verdad. 

Nosotros tenemos herencia cultural también de los pueblos originarios, pero aunque mucha gente la niegue no quiere decir que no esté allí.

Nuestros ritmos folclóricos son una mezcla de los ritmos de España y los ritmos de aquí. La chacarera, por ejemplo es una mezcla entre la música española, la de los negros esclavos y los pueblos originarios.

En cualquier caso, volvemos al 9 de julio y ahora van a decidir el sistema, que al final va a ser el de una república en toda la línea, por lo menos formalmente y después se van a enfrentar a otro problemas más grave todavía que es si esa república va a ser unitaria o federal.

De hecho, no vamos a hablar de la resolución que toma el congreso con respecto a eso porque el conflicto seguirá durante décadas. Pero vamos a hacer un rápido repaso sobre lo que significan ambas cosas.

Una república unitaria es una república centralizada, que tiene una sola constitución y donde el partido gobernante elige quién gobierna en cada uno de los distritos, ya se llamen provincias, estados o departamentos. Eso es una república unitaria: es una justicia, una nación, una legislación que es igual e idéntica para todos, etc. 

Tendemos a pensar, porque nos criamos con el romanticismo del federalismo, porque formalmente Argentina terminó siendo una república federal, por eso lo de República Federal Argentina, que lo sabemos desde la primaria, es una República Federal, y yo creo que erróneamente la mayoría piensa que eso es lo habitual en el resto del mundo, pero resulta que no. 

En ninguno de los cinco continentes, ni en Oceanía, ni en África, ni en Asia, ni en Europa, ni en América hay mayoría de repúblicas federales. La mayoría de las repúblicas del mundo son unitarias.

De hecho, toda Centroamérica es unitaria, y en Sudamérica solamente hay tres países federales: Argentina, Brasil y Venezuela. El resto de las naciones de nuestros hermanos aquí en Sudamérica, tanto Chile, como Uruguay, como Perú, como Ecuador, como Colombia, son todos unitarios.  

¿Cuál es la diferencia entre ambas?

Una república federal es una asociación entre distintos territorios, que tienen una causa común, van a tener un poder sobre ellas, pero al mismo tiempo tomarán decisiones, por eso se habla de federalismo. Tomarán decisiones que son también soberanas y también son únicas. Estrictamente hablando por ejemplo en Argentina, cada provincia tiene su propia constitución.

Ahora bien, esa constitución no puede contradecir a la Constitución Nacional, pero sí puede tomar decisiones sobre otras cosas donde no entre en evidente o claro conflicto con la Constitución Nacional.

Se dice que nosotros terminamos siendo formalmente una república federal, pero que seguimos siendo de hecho unitarios, eso se puede discutir largamente. 

Es cierto que la República Argentina está muy centralizada en la conocida y prestigiosa ciudad de Buenos Aires y la mayoría o por lo menos unos cuantos, querríamos que ese federalismo sea más evidente, que se note que somos una asociación justamente de provincias con una intención común, pero que cada una de ellas tiene la posibilidad de tomar sus decisiones. 

De eso se trata el federalismo, tanto desde el punto de vista romántico, como real, el federalismo es esa posibilidad de tener cierta soberanía, pero unirse con un destino común.

De hecho, algunas repúblicas federales nacen de eso, de la necesidad de hacer frente a una adversidad común y para eso juntarse, pero manteniendo cierta independencia unas de otras, al mismo tiempo que todas admiten estar unidas de alguna manera. 

Por algo uno de los nombres de nuestro país es que hasta ahora lo conservamos es las “Provincias Unidas del Río de La Plata”.

Si ustedes están viajando por Asia, por África o por cualquier otra parte y dicen “yo vengo de un país que se llama Provincias Unidas del Río de La Plata”, no van a estar faltando a la verdad. 

Se llama así: Nación Argentina, República Argentina, Provincias Unidas del Río de La Plata también y República Federal Argentina.

Todos los países tienen varios nombres, pero solo se usa el genérico. En la Constitución nuestra dice que para los documentos oficiales, etc. se usa Nación Argentina, pero nos llamamos de muchas maneras. 

El nombre usual de nuestro país, Argentina, es muy bello.

La palabra existía antes de que nosotros proclamemos ese nombre para nuestro país y es una palabra del idioma español, perfectamente utilizable en un relato o en un ensayo o en lo que ustedes quieran; es un adjetivo que significa plateado o plateada y nosotros lo tomamos y después de que nosotros tomamos eso como nombre, ahora se hace mucho más dificultoso que un escritor de cualquier parte del mundo o cualquier idioma use la palabra “argentina” o su traducción sin que remita a nuestro país. 

Sin embargo se pueden encontrar algunos textos donde la palabra no está referida a nuestro país, sino como adjetivo que significa plateada.

Hay un relato de “El candor del padre Brown” de Chesterton, es una investigación del padre Brown, de su personaje principal, que es un cura, y ahí dice: “tenía una sonrisa argentina” refiriéndose a uno de los personajes, tiene una sonrisa blanca y plateada.

Los diputados proclaman la independencia y se vienen momentos difíciles para el país. 

Pasaron doscientos años sin que podamos formar exactamente aquello que queríamos, nos acercamos en ciertos períodos más que en otros, pero aquella declaración obviamente fue fundamental. 

Fue fundamental entre otras cosas para que el General San Martín dejara de quejarse y supiera por qué estaba peleando y que todo aquel gigantesco esfuerzo que estaba haciendo, era en beneficio de una república formalmente instituida.

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Por admin

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