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Historia del Hombre

25 de mayo de 1810

Los argentinos la conocemos como “La semana de Mayo”.

Es la semana previa al 25. La famosa  semana de mayo empieza el 18 de mayo de 1810 y termina en nuestra fecha patria el 25, o sea que en rigor son 8 días.

Empieza un viernes y termina un viernes, lo que le da un aire bien ordenado, ideal además para las personas que quieran estudiar ese primer grito de libertad, que todos recordamos con mucho cariño.

Vamos a ponernos un poquito en situación: Europa tenía un dueño absoluto en ese momento que era Napoleón Bonaparte y en su afán de avanzar sobre las tierras de lo que hoy es, lo que ya era en su momento Europa Occidental, llega a los Pirineos, con la intención de pasar hacia Portugal.

¿Qué pasaba en España mientras tanto?

Había alguien que gobernaba en nombre del rey Carlos IV, que era un tal Godoy, que era una especie de delegado.

Al parecer Godoy era muy débil, porque si bien Napoleón había dicho en principio que quería solamente pasar a Portugal, para eso pedía permiso, había empezado a instalar varias patrullas dentro de España, y eso es algo que ninguna nación soberana tolera, pero Godoy se había mostrado muy débil, cuestión que el pueblo se levantó, el ejército lo destituyó y en un auténtico golpe de estado, también destituyeron a Carlos IV que era el que lo había puesto ahí, dándole todo el poder a su hijo, Fernando VII.

Lo mal que hicieron, porque Fernando no demostró ser un rey a la altura de las circunstancias tampoco.

Si bien es cierto que el pueblo lo amaba y lo puso con todo el entusiasmo del mundo allí arriba, al poco tiempo Napoleón que quería solucionar las cosas, tiras y aflojes que había España y, evidentemente por una vez no quería que hubiera tanto derramamiento de sangre, convocó tanto al padre y al hijo, o sea a Carlos IV y a Fernando VII a una reunión para decidir el futuro de España.

A cambio de una porción de Portugal y unas cuántas monedas de oro, los reyes prácticamente vendieron la soberanía.

Fernando VII abdicó en favor de su padre, e inmediatamente su padre, que era el nuevo rey nominal, permitió que el hermano de Napoleón se pusiera a gobernar España… cosa que a los españoles no les cayó nada bien.

Prácticamente entregaron España y Fernando VII ¿ustedes recuerdan que en la escuela nos contaban que el rey Fernando VII estaba en prisión, no? Porque gobernaba el hermano de Napoleón en España.

Fernando VII estaba en prisión en Francia, bueno, la prisión de un rey era una “prisión relativa”, una prisión que más de uno de los que nos están escuchando querría tener; es cierto que Fernando VII estaba bajo el poder de Napoleón y estaba en Francia, pero la cuestión es que allí el bueno de Fernando se dedicó a jugar al billar, a acostarse con cortesanas, a comer manjares y otras cosas por el estilo.

No solamente la pasaba bárbaro, sino que Fernando VII jamás le guardó ningún resentimiento a Napoleón. Es más, gritaba vivas cada vez que Napoleón aparecía, gritaba vivas tanto por él como por la emperatriz y llegó a pedirle a Napoleón que lo adoptara como hijo.

Ese era el rey Fernando VII, que ya no gobernaba y por lo tanto, la legitimidad de los virreyes que estaban acá en las colonias empezó a ser dudosa.

Fernando estaba rendido pero como sucede a un pueblo ardiente como España, no le gustaban esas cosas, entonces en España se habían formado juntas, y a través de esas juntas se seguían designando virreyes para las colonias de América.

Obviamente, esas juntas eran ilegales: primero se disolvió una por la presión del gobierno conquistador de Napoleón y después la Junta de Cádiz que era la que había elegido al virrey que estaba en ese momento en las Provincias Unidas, que era el famoso Cisneros.

La Junta de Cádiz que había logrado sobrevivir un cierto tiempo con alguna autoridad se disuelve también. ¿Qué pasa? Se disuelve la Junta de Cádiz que lo había nombrado a Cisneros y entonces los patriotas de acá, empiezan a hacer bulla, ¿por qué? Porque llega una goleta inglesa, atraca en el famoso puerto de Buenos Aires y trae las últimas noticias de Europa y entre las noticias está que la Junta de Cádiz había caído. Entonces empieza el bullicio.

Primero, Cisneros saca un bando que es leído en las calles de Buenos Aires diciendo que todo va a seguir igual, que él va a respetar su lugar, que es el de gobernar las Provincias Unidas y se ocupa de secuestrar la mayor parte de los periódicos que llegaron de Europa.

Era típico que los barcos que atracaban en el puerto llegaran con las últimas noticias de Europa. Pero no pudo eliminarlos todos y como siempre pasa en la historia, muchos cayeron en manos de los patriotas, se los empezaron a pasar de mano en mano y el dieciocho se reunieron una vez más, donde se solían reunir que era la “Jabonería de Vieytes”.

Se seguían reuniendo ahí y también en otros lados y empieza a haber un bullicio grande y el viernes 18 comisionan a dos de los suyos, a ir a hablar con Cisneros y pedirle primero y después exigirle un cabildo abierto.

¿Qué era un cabildo abierto?

Bueno, era una reunión de los vecinos más prominentes de la ciudad, donde se tomaban ciertas decisiones, cuando esas decisiones tenían la suficiente importancia como para que los ciudadanos importantes opinen: valga la repetición de “importante” “importancia”.

Entonces Cisneros, en esos días álgidos, en esta gestión, intenta improvisar un discurso diciendo que él está a cargo, pero Castelli le dice:

”- Tiene cinco minutos para hablar…”

Imagínense cómo son las cuestiones en un estado efervescente y revolucionario. No siempre se respetan los modales y en este caso sucedió algo parecido y se va a volver a repetir a lo largo de toda la semana de mayo.

Cisneros cede y convoca a un cabildo abierto para el veintidós de mayo.

El cabildo abierto estaba convocado para el martes veintidós y las noches del sábado y del domingo previo, el bullicio siguió, las reuniones siguieron y los nervios siguieron.

La reunión era recién para el martes y el lunes el cabildo empieza a trabajar, porque el cabildo trabajaba todos los días resolviendo los problemas de la ciudad.

El cabildo abierto estaba convocado para el martes veintidós y las noches del sábado y del domingo previo, el bullicio siguió, las reuniones siguieron y los nervios siguieron.

La reunión era recién para el martes y el lunes el cabildo empezó a trabajar a primera hora de la mañana (que la cloaca de allá, que el portón de doña Tomasa) y de repente los empleados se asoman al balcón y ven que en la plaza hay unos seiscientos tipos reunidos, la mayoría de ellos armados que le decían “La Legión Infernal”.

Habían sido convocados por dos hombres que eran de muy pocas pulgas (una vez los bañaron, les buscaron pulgas y encontraron muy poquitas) French y Berutti estaban a cargo.

¿Qué hacían “los infernales” ahí? Fueron a presionar para asegurar, que el cabildo abierto que se había prometido se hiciera.

Se adelantaron porque el cabildo era para el martes, estaban recién a lunes, o sea que la presión seguía. Sale el jefe del Regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra, otro criollo, y calma los ánimos. Cornelio Saavedra era un hombre muy conciliador, un hombre que es muy importante en situaciones como ésta.

Dicho sea de paso todos son importantes. Son importantes los calentones, son importantes los conciliadores, mientras todos tengan una misma causa; después la historia se encarga de juzgarlos a todos.

Saavedra era un hombre también muy importante porque estaba a cargo del Regimiento de los Patricios, entonces estaba a cargo también de cuidar la seguridad de la ciudad.

Salió a calmar los ánimos, asegurándole a los patriotas que efectivamente el cabildo del veintidós se iba a realizar en tiempo y forma como correspondía, y entonces la “Legión Infernal” se disolvió.

En tanto, ese día y al día siguiente se mandaron imprimir invitaciones a los vecinos importantes de Buenos Aires.

Pero los vecinos “importantes” de Buenos Aires eran mayoritariamente partidarios del rey, por razones obvias, porque eran gente importante.

Todos eran o descendían de españoles, lo que pasa siempre en las colonias: se siguen considerando españoles a sí mismos hasta que entienden o sienten que son una nueva nación.

Lo mismo que pasó en Estados Unidos, lo mismo que pasó en Perú y en el resto de los países de Latinoamérica.

Lo que sucedió, en estos azares que siempre favorecen los momentos límites es que, a cargo de la impresión de esas invitaciones estaba un tal Donado. Este muchacho era un patriota, entonces imprimió muchas más invitaciones de las que les habían mandado, para que esas invitaciones llegaran a muchos vecinos indeseados también por el virrey Cisneros.

El cabildo abierto era abierto, eso es lo que sucede siempre; abierto quiere decir que puede ir cualquiera de cualquier signo político: ahora veamos, como siempre sucede en estas situaciones, había algunos que iban más o convocaban más, otros que iban menos o convocaban menos y otros que no iban nunca o no les interesaba. Las invitaciones fueron cursadas y eran unas cuatrocientas cincuenta aproximadamente.

Al día siguiente, salieron a la calle otra vez estos muchachos de escasas pulgas, French y Berutti acompañados por sus hombres, también armados.

Gran parte de la población porteña estaba armada, porque habían resistido dos invasiones de Inglaterra muy pocos años antes, en 1806 y en 1807.

Eso  también les dio coraje porque dijeron: “Mirá, si nosotros acá solitos resistimos a los ingleses, bien podemos sacarnos a los otros opresores de encima.”

Quedó la marca ahí, y ya en 1809 o sea un año antes del año que celebramos hoy, ya había bullicio y ya muchos querían tomar el poder, pero era Saavedra el que los calmaba y les decía: “la breva no está madura, esperemos a que madure.”

Cuando cayó la Junta de Cádiz, que era la que lo había nombrado a Cisneros, sintieron que era el momento. 

Con el rey de España cautivo, la junta que lo reemplazó anulada, es nuestro momento para decir: “Acá estamos nosotros”.

¿Qué hacen entonces ese día en el que todos se van a reunir?

French y Berutti salen a la plaza, esperan que lleguen los vecinos, y cuando veían que llegaba algún partidario del rey, lo encaraban y amedrentaban a los que sabían que eran partidarios del rey y trataban de esa manera de recortar la influencia que iban a tener en el cabildo.

Era tan fuerte esa influencia de los partidarios del rey, que al final el cabildo se hace, pero en el cabildo hay de ambos lados.

Se dice también que mientras tanto los leales al rey estaban haciendo otro tanto, tratando de borrar a la mayor cantidad de patriotas y al final, los que alcanzaron a llegar, entraron rapidito, antes de que alguno llevara el calor de la situación a otro extremo.

Se hace la reunión, el primero que habla es un obispo.

Fue un muy mal primero discurso, porque con los ánimos caldeados como estaban, que el primer orador que era el obispo diga “mientras haya un español (con español me refiero a los que habían nacido en la península ibérica, porque hablamos de patriotas y partidarios del rey porque la nacionalidad en ese momento estaba por definirse). Mientras haya un español en tierra americana él tiene que gobernar.” Obviamente no era la mejor manera de hacer un discurso en un cabildo donde se iba a pedir la renuncia de Cisneros. 

El que toma la palabra es Castelli, al que recordamos como el “orador de la Revolución” y dice que “anulada la legitimidad de un gobernante, el poder pasa inmediatamente al pueblo y es el pueblo el que tiene que decidir quién sigue en el gobierno.

Un discurso excelente. Se sucedieron muchos otros discursos, la mayoría estaba por pedir la renuncia de Cisneros y formar una junta de momento, hasta que se viera lo que iba a pasar, coyuntural, pero la sesión fue absolutamente salvaje.

Se escupieron, se tiraron todo, se silbaron… olvídense del cuadrito del Cabildo escuchando al orador, no hubo nada de eso.

Oradores hubo y hubo muy buenos, patriotas hubo y eran muy buenos patriotas, pero también había ánimos muy caldeados.

Se decide que Cisneros presente su renuncia. Al día siguiente, el 23 de mayo, nos acercamos a la fecha clave, el 23 de mayo se organiza pues, la nueva Junta de Gobierno y el 24 de mayo se informa cuál es la nueva Junta de Gobierno, que era lo que habían pedido los patriotas.

¿Cómo era esta nueva Junta de Gobierno?

La nueva Junta de Gobierno la integraban cinco personas: dos eran criollos, dos eran peninsulares y al frente como presidente estaba Cisneros.

Los patriotas comisionan nuevamente a dos de los suyos, se van a entrevistar al Cabildo y dicen:

“¿Qué parte de no lo queremos a Cisneros no entendieron? Se lo escribimos, lo dibujamos, se lo decimos en otro idioma: NO QUEREMOS A CISNEROS.”

Imagínense que después de haber tenido un cabildo abierto, haber tenido una discusión acalorada y haber decidido que Cisneros se iba, enterarse al día siguiente de que al frente de la Junta estaba Cisneros, no solamente no cayó nada bien, sino que muchos de los patriotas se preparaban ya para pasar a otro nivel de confrontación.

Esa misma noche, el por entonces coronel Belgrano que también era abogado, un hombre de unos cuarenta años, sacó un arma, la puso sobre la mesa y dijo que “si para mañana a las tres de la tarde Cisneros no está decidido a irse o si todavía permanece en este puesto… al que está amarrado… yo me voy a encargar…”

El 25 amanece, en el cabildo muy temprano empiezan los trabajos, pero ya la cosa había llegado a su punto máximo porque la gente de Buenos Aires, los vecinos, empiezan a llenar la plaza, con paraguas porque llovía y era un día frío (otro dibujito que se acordarán de los manuales del colegio) y diciendo que querían enterarse qué estaba pasando, porque se habían dado cuenta que la última semana había ocurrido de todo y se estaban enterando de las cosas muy a medias.

Hay una frase muy famosa acá en Argentina “el pueblo quiere saber de qué se trata” y se usa en varias ocasiones, pero nació ahí, en nuestro 25 de mayo.

El pueblo efectivamente quería saber de qué se trataba y las reuniones se apresuraron allí adentro. Cisneros entendió que ya no le quedaba absolutamente nada de poder, porque a la sazón, los días anteriores, los jefes militares incluido Saavedra le habían dicho que “sus hombres no iban a obedecer ninguna orden de reprimir a los patriotas, que no podían garantizar su seguridad, ni la de los leales al rey” que era una manera de decirle que “te quedaste sin poder.” Punto, cómo querés que te lo digamos, lo tenemos ahí a Belgrano con el revólver en el cinto (Belgrano, el creador de nuestra bandera, no estamos hablando de cualquiera).

Belgrano era un hombre sobrio. Un hombre sobrio no quiere decir que no sepa lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo. Era un hombre muy sobrio, sí. Después sedemostró que podía ser un gran general.

Por fin, todos entienden cómo viene la mano y se nombra una nueva junta, ahora sí con un criollo al frente de ella, que es el jefe del Regimiento de los Patricios que es Cornelio Saavedra.

Cornelio Saavedra viviría hasta 1829, pasando distintas vicisitudes, entre otras, el odio de algunos patriotas que lo veían como muy tibio y moriría reivindicado durante el gobierno de Rosas.

Tiene dos secretarios la Primera Junta, ya dijimos que el presidente era Cornelio Saavedra y los secretarios son Juan José Paso que después cuando la junta se disuelva, por problemas políticos como siempre, va a integrar los dos triunviratos que suceden (el Primer triunvirato y el Segundo Triunvirato).

Decimos que French y Berutti repartían cintas celestes y blancas porque cantamos algo en la primaria, pero sí es muy probable que hayan repartido distintivos para los patriotas, más que nada para identificar a quienes eran los suyos y quiénes no.

No se sabe bien qué repartían, puede ser que hayan sido cintas blancas, que era un símbolo de la unión entre los peninsulares y los criollos y era una forma de decir “todos los que quieran este gobierno estamos acá”.

Es posible que el color celeste también haya estado, pero no podemos asegurarlo cien por cien que hayan repartido cintas azules y blancas.

Es muy probable que hayan puesto algún tipo de distintivo, a los que querían y también seguramente a los que no estaban seguros, porque ellos eran así… “mirá vamos a poner cintas”, “no yo no quiero”, “no te preguntamos si querés…” y se abrían un poco la levita y mostraban el arma… así actuaban ellos.

Esos son también necesarios en la revolución, por más antipáticos que le puedan parecer a algunas personas.

La Primera Junta tenía un presidente que era Cornelio Saavedra, dos secretarios uno era Juan José Paso, el otro era Mariano Moreno, un hombre muy convencido de lo que hacía, gran periodista, creador del primer periódico después de los sucesos de 1810 “La gaceta de Buenos Aires” y, entre otras cosas por él celebramos el Día del Periodista.

Era un hombre muy enérgico, muy enardecido y muy poco dado a la conciliación.

Se le atribuye haber escrito un libro sobre los pasos que tenía que seguir la revolución y en ese libro se incluyen obviamente sugerencias de fusilar o encarcelar a opositores. “Plan de Operaciones de la revolución”. Se lo atribuyen a él pero los historiadores discuten si realmente fue él su autor o no.

Moreno comisionado por Saavedra en una misión en Europa va a morir en altamar, algunos dicen de manera muy sospechosa, curiosamente envenenado, aunque nunca se comprobó.

Lo que sí es cierto, que pocos días antes le habían mandado a la esposa de Mariano Moreno un vestido negro, un vestido de luto, con una carta que decía “le enviamos este vestido que pronto va a necesitar.”

Como siempre pasa en las revoluciones, el hecho de que un grupo tome el poder no quiere decir obviamente que de inmediato no se parta el país en facciones.

Básicamente había dos facciones: los que respondían a Saavedra y los que respondían a Moreno y bueno, eso también pasó con la Primera Junta.

Además del presidente y los dos secretarios había seis vocales que eran Alberti, un sacerdote, Azcuénaga, militar.

Azcuénaga va a ser comisionado después, cuando empiecen los tiros con la contrarrevolución, a organizar los ejércitos de los patriotas.

Castelli, que ideó los mejores discursos, y que prácticamente con su palabra ayudó a que las cosas se definieran, va a morir muy dramáticamente de cáncer de lengua. Lo cual, no deja de ser una ironía terrible.

Manuel Belgrano se encargará de los ejércitos patriotas y ganará dos grandes batallas en Tucumán y en Salta, perderá otras dos grandes batallas: Vilcapugio y Ayohuma, y de alguna manera demostrará que, ir a enfrentar a la contrarrevolución por el norte de nuestro país era casi imposible.

De alguna manera eso ayuda a que el general San Martín defina su plan famoso de cruzar los Andes y liberar a Chile, que también están luchando contra el mismo opresor, ya que, mientras Chile estuviera en manos de los leales al rey de España, iba a ser un peligro.

Lo que decía el General San Martín era: “liberamos Chile y de ahí damos el último golpe en Perú” que era otra de las grandes capitales colonizadas.

El plan salió casi a la perfección, con muy pocos errores y se lo considera una de las proezas militares más importantes del mundo que se incluye en los manuales militares.

Los dos últimos que nos falta mencionar, los dos últimos vocales de la Primera Junta, eran dos peninsulares, o sea dos personas nacidas en España. Uno era Larrea, Larrea termina siendo muy “morenista”, o sea apoyando a la facción más dura de los patriotas. Ese tipo de cosas suceden mucho en la revolución.

Y el otro era Matheu, también aportó esta presencia peninsular, pero estaba más en el bando de Saavedra, aunque después titubeó entre ambos, ambos eran comerciantes y por supuesto los comerciantes siempre son importantes dentro de una junta de gobierno. 

Ese fue más o menos en pocas palabras la conformación de la Primera Junta: los nueve hombres de la Primera Junta, el presidente, los dos secretarios y los seis vocales y un poco muy apretadamente, qué fue de su vida política y social después de eso.

Después vendrían las batallas y enfrentamientos con la contrarrevolución.

Los argentinos tenemos dos fechas patrias: la más importante es la del 9 de Julio de 1816, que es cuando declaramos la Independencia, seis años después.

En el momento que en la Primera Junta se forma los patriotas dicen “que están gobernando en nombre de Fernando VII.” A la sazón, en ese momento, prisionero de Napoleón y dando vueltas entre billares y teatros parisinos. 

Se discute muy bien qué querían hacer los patriotas, si dijeron eso como una mascarada como para ganar tiempo, diciendo “está bien, somos mayoría de criollos tomamos el poder pero seguimos respondiendo al rey”, como para que den tiempo para calmarse o, si realmente pensaban otra posibilidad que hay que considerar muy seriamente, que realmente todavía no querían romper los lazos con la madre patria de una manera abrupta.

Las dos teorías son defendidas por unos historiadores y por otros. Los que defienden la teoría de que ellos estaban simulando ese sometimiento a Fernando VII, dicen que era una mascaradapara ganar tiempo.

Si fue una mascarada, si realmente fue una simulación, no les sirvió para nada, porque los ejércitos de la península llegaron enseguida, desde todos lados y de inmediato empezaron las batallas contra la nación naciente. Si los patriotas dijeron que estaban gobernando en nombre de Fernando VII, en España no les creyeron, sinceramente.

No les creyeron y, entre 1810 y 1816 se pasa en esa situación ambigua, donde parece ser que se quiere ser una nación diferente, pero todavía no se cortan los lazos del todo. Se hace incluso una asamblea muy importante en 1813, que toma decisiones que a todas luces parecen las decisiones de un país soberano, incluida la abolición de la esclavitud.

Ningunanación que no se crea soberana no va a tomar semejantes decisiones. Pero hay que esperar hasta 1816 para que se reúnan allá en Tucumán y declaren la independencia definitiva.

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